Un lugar llamado Swingertown

De mi último viaje, tengo varias historias que recuerdo como anécdotas maravillosas, pero la que sin dudas no puedo dejar de contar  fue la de mi estadía en una pequeña aldea.

Eran un bello poblado, cerca de la montaña, cerca del mar,  sus costas eran azotadas por grandes tempestades de un furioso océano curioso.

Era justo ahí donde todo se compartía. Todo era todo. El formato social era transgresor, aunque a los visitantes no siempre se les dejaba ver sus exóticas costumbres, mantenían cierto recato.

Estaba con un amigo con el que venía recorriendo varios tramos de mi alocado viaje.  Teníamos  mucha química, de esa que otros pueden percibir con sólo mirarnos. Todo parecía fluir pero entre ambos había una muralla autoimpuesta, invisible.

Nosotros sabíamos todo, pero la verdad es que no teníamos ganas que el romance invadiera  nuestra relación, si bien el sexo nos hubiera servido en más de una ocasión, preferíamos seguir con nuestra tensión sexual a cuestas.

Los pocos hoteles que había tenían su cupo lleno, fue así como nos hospedamos en la casa de una familia muy amable. El primer día lo  empezamos recorriendo las playas y los lugares más tradicionales, conocimos la historia de los primeros colonos que hasta allí habían llegado en el sigo XVIII.

Luego por la noche cenamos en la primera de las casas que gustosamente nos  ofrecían, la comida la música y el ambiente eran exquisitos, muy simple pero de esa clase de simpleza que convierte todo en magia.

Las horas pasaban así como las botellas de un vino deliciosamente orgánico, con el cuerpo del hombre más sexy, con el gusto a pecado.

Satior era un lugareño que se nos acercó desde el primer momento que llegamos, él nos guiaba, nos aconsejaba y tenía puesta la mirada en las nalgas de mi amigo Fran, que  por cierto, bastante mal le caía e incomodaba la situación.

Después de varias danzas eróticas, la noche había tomado la temperatura de una brasa, si me acercaba me calentaba, pero si la tocaba me quemaba.  Decidí quemarme junto a dos hermosos rubios, y una de sus tantas mujeres que para esa altura ya ni podía distinguir con una claridad objetiva, si eran bellos, altos o flacos. Solo sentía la mirada de mi amigo que padecía toda la situación. A veces creo que era en realidad la noche que lo padecía a él.

Los juegos de tres lenguas dentro de mi clítoris me llevaban a un mundo desconocido. Cambié de posición y despacio empecé a rozar los duros pezones de la mujer, los penes parecían sacados de una película de acción, a los que se les fueron sumando otros, por momentos era gente que venía, se acercaba a darme la bienvenida pero con su miembro eréctil. Las mujeres a posar su lengua en mi vagina, el pueblo entero me acariciaba.

Fran, no podía creer toda la situación, se sentía fuera, se veía fuera. En un momento tome su mano y quise incluirlo pero tímidamente me dijo que no, que estaba bien así.

La noche terminó y se llevo muchas cosas, entre ellas hasta mis más profundos orgasmos. Pero al comenzar la mañana imaginé que terminaría en una noche recordada por el descontrol del que alguna vez uno tuvo en su vida,  pero no!, al mediodía después del almuerzo la fiesta continuaría.

Había más gente que conocer, más fluidos que intercambiar, más bocas, piernas y pezones que rozar. Mi lengua y mi boca a esa altura creían conocer cada pene, cada vagina del lugar, incluso creo que los hubiera distinguido con los ojos vendados de tanta exploración.

Los días pasaron y mi training se perfeccionaba, y Fran tímidamente empezó a seguirme pero sin poder entre nosotros conectar.  Ya me habían ofrecido un lugar permanente, querían que me quedara a vivir, no querían que me fuera.  Pero el viaje debía terminar debía volver, me esperaban obligaciones en mi país.

La última noche, la de la despedida,  sería de fiesta. Rose, una de las mujeres había preparado una gran sorpresa, todas probarían finalmente a Fran. Medio engañado lo llevamos a uno de los museos históricos de la aldea, y fue justo allí cuando le vendamos los ojos, despacio lo sentamos en una banca mullida en un extremo de la  habitación. El no oponía resistencia alguna, sabía que al irnos al otro día, todo sería historia pasada.

Dócil como una paloma indefensa, bajamos a jugar sobre su pene, éramos varias las  lenguas. Su torso desnudo estaba caliente, su miembro erecto, parecía explotar, hasta Satior jugaba con su lengua y su boca en la cola de mi tímido amigo.

Sus manos estaban atadas para que no pudiera saber quien lo besaba.  Su piel era suave y tierna, comestible con un aroma a perfume natural que hipnotizaba.

Sin que él lo supiera,  acabo en mi boca una de las tantas veces. Sin que lo supiera estuvo dentro mío otras tantas, se dejaba hacer de todo. Cuando finalmente descubrimos sus ojos yo estaba lejos para que no se enterara que  había sido participe del juego.

Volvimos a la habitación que compartíamos y me pregunto si yo había sido una de las tantas participantes y le mentí. Entonces me confesó: “es nuestro momento quiero hacerte todo lo que me estuve imaginando por todo este tiempo”.

Ahí me arranco la ropa, me sostuvo con una violencia pocas veces vista en él, me masturbó, una y mil veces, sus dedos se empapaban de mi,  su lengua jugaba en mis agujeros peligrosos, su pene vívido me penetraba, una y otra vez.

Nada lo detenía, la mañana había despertado, y el mediodía se había ido, la tarde comenzaba a morir y él seguía dentro mio.  Era incansable, no recuerdo otra noche igual, con tantas ganas, con tanta pasión.

El momento de irnos había llegado, debíamos partir. Agotados de tanto sexo tomamos nuestras mochilas y nos despedimos de nuestra familia sexual.

Aun los extraño, cada tanto me escribo con Satior y siempre tengo la fantasía de volver a quedarme  a vivir en Swinger town.

By Verónica Malamfant para laspornografas.com.ar

Uvitas tai

Violeta. O con un tinte bordó. Con el intenso color de un vino tinto, fuerte y espeso, masculino y con cuerpo, con un acentuado  aroma a pimienta.

El color de las uvas, con las formas sutiles de las uvas. Redondas al tacto, suaves y aterciopeladas, palpables una a una entre las yemas de tus dedos finos y  largos,  blancos y  delicados.

Formas redondas como un copo de nieve, como un fractal.

Una a una, con pausa, con tus pausadas y cuidadosas manos das comienzo a la magia. Como en un acto de desaparición sostenes con la punta de tus dedos y empujas lentamente, despacito, conteniendo el aliento y agitando la respiración.

Y una más. Otra más y  otro trago, otra más y otro sorbo.

Se van perdiendo una a una en un túnel que las devora.

Prolongas la  fantasía y siento como se resbalan con el tibio aceite de coco que las envuelve y seguimos bebiendo.

Sin prisa vas sacando una a una de la tensa hilera, contando cada uva en un intermitente parpadeo anal.

Soy una presa alerta y frágil, tu voracidad me envuelve y  me penetra

Te dirijo, te guío  a mi cintura, y sin vacilar te trasporto al estallido con una habilidad que te domina.

Una verdad cómplice, un  nuevo mundo descubierto y posible, un cielo platónico donde ni el tiempo ni el movimiento existen, donde todo es eterno e inmutable.

Y las sabanas blancas, como para escribir en ellas nuestra historia.

Mis piernas en un exacto ángulo cóncavo te reciben y se entregan. Mis  pechos turgentes y en punta esperan que tu boca húmeda los atrape.

En una hoguera, casi ciegos y salvajes como seres primitivos, mas instintivos que racionales. Desenfrenados, sumisos y sumidos en la desesperación. Encendidos en un fuego rojo. Acalorados y sudando.

Nos fundimos mientras se derriten nuestros cuerpos, nos sacudimos al son, al ritmo de un  movimiento continuo.

Me rodeas.

Brotan los gemidos en el silencio, mis músculos se tensan. Intento no cerrar los ojos, los aprieto con fuerza,  mientras me invaden mil sensaciones.

Y el éxtasis, el temblor, el ápice, la gloria.

Tu manantial de lava ardiente se mezcla con mi miel.

Nosotros agitados y sedientos, en el vértigo de un amor tan efímero como irreversible.

Y el gato… El gato maullando tras la puerta.

Adri Fariña para laspornografas.com.ar

El ritual de pintar mis uñas de rojo para vos

Las doce y media ya. Esta vez llegas con más retraso de lo habitual. El esmalte de uñas rojo que sólo uso cuando vienes se secó hace horas. Tal vez la última vez que viniste era realmente la última. No lo creo, lo pasamos muy bien. Los dos por igual.
Ya me estoy comiendo la cabeza como una loca… es que nos vemos tan poco. Creo que me iré a dormir de una vez.
Lo sabía. Siempre que me rindo y me voy a dormir apareces. Abres la puerta de mi departamento y te metes directo a la habitación.
Siento tu perfume, pero estoy ofendida por tu retraso, si quieres algo tendrás que esforzarte más. Y vaya si te esfuerzas.
Comienzas a besarme en las orejas, los ojos, todo el rostro menos la boca, no es tu estilo. Bajas hasta mis pechos, y ya no son besos, son mordidas, pero me gusta mucho. Pasas tu lengua húmeda por mi ombligo y vas directo a mi pubis, que está demasiado húmedo para que pueda resistir más. Me tomas una mano y la llevas justo a donde tienes concentradas todas tus energías, y ahí es donde noto las ganas que tenías de verme.
No lo resisto, abro los ojos, pero hay tanta oscuridad que no consigo ver tu cara. Da igual, eso nunca me importó, son las reglas. Además lo que menos me interesa ahora es tu cara. Estoy demasiado caliente. Quiero que me la metas ya. Y eso haces. Qué bien se siente… Empiezo a gemir apenas entrar, y tú también. Demasiado tiempo había pasado…, pero ahora vale la pena. No dejas de entrar y salir de mí, cada vez más rápido, y cuando estoy a punto paras, y lo haces más lento, lo que me pone más caliente, porque sé que estaremos horas haciéndolo.
Conoces mis puntos débiles como si los hubieses inventado, porque no dejas de morderme los pezones. Cuando notas que estamos por acabar los dos a la vez vuelves a apretar más deprisa y la dejas adentro unos momentos, y parece que fuéramos a explotar. Más rápido de nuevo, muchas veces hasta que nos vamos  juntos, y me desplomo muerta de placer.
Nunca tuve curiosidad por tu rostro, me das todo lo que necesito, que más da como seas. Eso complica las cosas. Al otro día me despertaré y no estarás, pero tengo todo el tiempo del mundo hasta la próxima oportunidad de pintarme las uñas de rojo.

Fuente: relatoscortos.com

Mi trans-formación en la cárcel (parte 2)

Como les contaba en mi anterior historia “saliendo de la cárcel”, llegué a mi casa en la noche y la sorpresa al ver a los amigos de mi hermano borrachos, dormidos en la sala y yo vestida como una reina entrando despacito para que no se despierte nadie. En eso se despertó uno y le dije que era una prima de la familia… En fin… eran muchas emociones para ese día… así que decidí dormir así vestida por que estaba super cansada…. Al amanecer, golpearon mi cuarto, y sin darme cuenta que estaba como chica,  abrí la puerta. Entonces Tony, amigo de mi hermano, me mira y me pregunta que quién era yo… En ese momento lo empujé,  salí corriendo y me oculté en el cuarto de mis padres, y no salí hasta que se fueron todos… Fue el susto de mi vida… Pasaron 15 días sin que volviera a vestirme de chica por miedo a que Tony se vaya a dar cuenta que era yo.  Estuve a punto de cortarme el cabello parar dejar todo eso que había experimentado, pero antes de hacerlo, decidí tomar una ducha en el cuarto de baño de mis padres que tiene un espejo grande. Ahí desnuda, me agarre el cabello mojado con una toalla y me lo recogí; oculte mi pene y al verme en el espejo, todavía conservaba la silueta femenina que se me moldeó en la cárcel… Como no había nadie en casa, decidí buscar algunas prendas de vestir de mi mamá y mi hermana para seguir con mi ritual de transformismo… me peiné haciéndome dos colitas, me maquillé y coloqué las pestañas postizas de mi hermana con un conjunto de ropa interior negra. Me excitaba de solo verme así.. Me puse unos jeans apretados y mi pene se ajusto mas a mis glúteos, llegando hasta mi esfínter. Me puse un top descotado con mangas largas negro, y unos aros. Ya no podía más… mientras caminaba por la casa me excitaba más y más, y me arme de valor saliendo de la casa al patio… En eso para mi mala suerte llega Tony y se queda mirándome. Yo paralizada, no dije nada. Me di la vuelta y salí toda nerviosa . Los vecinos se quedaron mirando  pero ni cuenta se dieron que yo era yo. No sabia a donde ir así vestida. Por la calle me molestaban. Los nervios me mataban por miedo a que la gente se diera cuenta que soy hombre. Hasta que una viejita me dice que no ande sola por la calle que es peligroso, me invitó a acercarme a casa, pero como  no podía llegar así,  le di la dirección de Sofy y me llevo a casa de ella. Cuando llegue Sofy me quedo mirando. Me reconoció y me felicitó pensando que había salido del closet. Le conté todo y me dijo que era una tonta que no debía salir así sin compañía, que me podía pasar algo. Cuando nos despedimos de la viejita, me di cuenta que podía pasar como chica sin problemas… lo que no me di cuenta es que Tony me había seguido hasta casa de Sofy, y me alcanzó. Entonces me preguntó que estaba haciendo en casa de mi hermano. Le conté que era su prima, que estaba de visita, como la otra vez. Le presente a Sofy y salimos los tres a un bar.El plan era  emborrachar a Tony, pero en ese momento llega hacia nuestra mesa Jaime, el amigo de Sofy que me delata ante Tony y le dice que soy un chico y que no me quedaba bien. Entonces Tony se da cuenta de quien era yo. Desesperada por que no le cuente nada a mi familia, le tomo de  la mano y le llevo afuera y le cuento todo… Le pedí que me comprenda, que en la cárcel me cambiaron y me hicieron ver que yo era una dama y no un chico, y eso me gustó. Me prometió que no diría nada siempre y cuando salga con él, que le de un beso y que seamos novios. Nunca me imagine esa proposición de parte de Tony. Me quede sin habla hasta cuando me besó… y me dijo que si yo lo aceptaba, el secreto sería nuestro y de nadie mas.. Entonces no me quedo mas remedio que decir que si… Salimos hacia su casa. Sofy se quedo con Jaime. Al llegar, me abrazó por la espalda, me arrimó hacia la pared  y comenzó a besarme todo el cuello.Mi éxtasis llego a mil… no podía más, me rozaba y me rozaba la cola con su pene como simulando que me penetraba… y al mismo tiempo me besaba el cuello y agarraba mis senos.. y me hizo acabar. En realidad terminamos los dos.  Me dio la vuelta y me beso en la boca… me dijo “tu eres mi mujer y punto”. En ese momento me volvió a besar, agarro mi cola con las dos manos, como queriendo bajarme el pantalón… y yo derretida ante sus brazos le estaba quitando la remera pero  en el momento en que el bajaba mi pantalón, me arrepentí, le pedí que esperara un poco. En eso sonó el timbre: eran sus padres. Me presento como su novia, y me llevó a  casa.  Tuvimos que quedarnos en el auto hasta que mis papis se fueran a dormir y así poder entrar sin que lo notaran.
Continuara…

Fuente: relatoscortos.com

Mi trans-formación en la cárcel (parte 1)

Mi nombre es Nadia. En una noche de excesos con unos amigos, los policías nos detuvieron por pleitos en la vía pública.
Como esto sucedió en una ciudad muy alejada de la mía, no nos quedó mas remedio que esperar unas semanas hasta que mis padres hagan los trámites para mi liberación.
Mis amigos salieron al siguiente día por que tienen contactos en la policía, así que me quede detenido con tres personas, un gay, y dos travestis que estuvieron en la celda.
Entonces conversando con uno de los travestis (SOFI), le comentaba que a mí también me gustaba usar desde niño ropa de mujer, que me hacia verme de forma diferente, y que al pasar los años me robaba ropa de mis hermanas y de mi mamá, para complacer mis deseos.
En una ocasión me quedé solo en casa, ya que mis hermanos habían salido, y me vestí como nunca: primero me puse adhesivo en mi pene, para poder ocultarlo, luego una tanga negra, un corpiño armado, un pantalón de cuero ceñido al cuerpo y una blusita con escote. De verdad mi cuerpo estuvo muy femenino  y como mi cabello era algo largo, lo peine de tal forma que al aumentarlo con unas extensiones  me quedara como esos que hacen en los centros de belleza.
En fin quede hermosa y decidí salir en eso de la 10 de la noche. Pero me asuste por que a media cuadra dos tipos me querían asaltar, y decidí volver.
No había terminado de contarle mi historia a SOFI,  cuando se arma tremendo lío: empiezan a pelear los travestis con dos tipos de la celda y nos envían a todos a la prisión general. Al llegar allá, los polis nos colocaron en una celda a SOFI y a mí. A ella le quitaron toda la ropa y le dieron ropa de la cárcel.
Un preso (EL TORO), el más pesado de la cárcel le dijo a SOFI q haga todo lo posible para que yo me parezca a una chica, y que si lo lograba ella tendría todo lo que querría, de lo contrario nos mataría a los dos, así que lo primero que pidió SOFI es que no me debían tocar hasta que ella logre transformarme en un plazo de cuatro semanas.
Primero perforó mis orejas, luego consiguió unas faja de yeso de la enfermería y me la puso en la cintura brazos, hombros, espalda, pero dejando mis pechos descubiertos.
Así pase las tres semanas , mientras aprendía a caminar como señorita. Los presos siempre me molestaban ya que SOFI me peinaba muy femenina. Lo bueno es que como éramos intocables, nadie se propasaba, claro que si existían problemas por eso de estar coquetas. Sofi siempre succionaba mis pechos con un aparato algo extraño,decía que para darle forma, no se donde consiguió ese instrumento pero la verdad que el Toro le facilitaba todo.
A la tercera semana, me quitan el yeso, y toda mi grasa corporal estaba en mis caderas y en mi pecho… mi cintura era ultra delgada. Mi cuerpo se había convertido en el de una señorita… lo único que faltaba era ocultar mi pene y listo… Para entonces mis padres habían hecho todo lo posible por sacarme de allí, así que me pidieron que espere 8 días mas… un día antes de la fecha en la que EL TORO quería cojerme.. Yo sentía un miedo muy grande, pero SOFI me dijo que si no dormía con el TORO nos matarían.
Así que al llegar el gran DIA,(que coincidió con el DIA de visitas), Sofi consiguió un vendaje grande que coloco en mi pene, doblándolo hacia a tras hasta dar la apariencia de una vagina.  Me puse una tanga roja, un brassier con almohaditas apretado, y mi busto era muy real… grande y hermoso.., me depilo todo el cuerpo…. después ella me vistió con una blusa escotada, una mini negra, y unas botas a la rodilla, me maquillo y peino, y me colocó unos aros bien largos.
Me mire en el espejo y no podía creer lo bella que estaba.. Ni yo misma me reconocía en verdad quede como una reina… Entonces SOFI llama al Toro y le pide que me venga a ver…
Al verme TORO me da un beso que me dejo sin aliento… quede derretida en sus brazos…, me dijo lo linda que estaba… pero SOFI le dice que me coja en un lugar discreto y prepararon una bodega dentro de la cárcel, para que estuviéramos solos…
Cuando TORO ya se había ido a la bodega… era el turno  de salir al patio y entrar a la bodega para que me hiciera suya, pero al salir al patio,  se abren las puertas de la sala de espera y entra una multitud al patio de la cárcel para visitar a sus familiares. Me quedé paralizada: la gente se mezclo conmigo, y de pronto, un policía me agarra del brazo y me pregunta que por que he venido tan coqueta y a quien he venido a visitar. Con voz femenina le inventé que venía por mi ex marido, para que me rinda cuentas del mensual que me corresponde, pero no me creyó… El policía me pidió que le cuente la verdad, que a lo mejor  me puede ayudar. Le dije que un amigo estaba en la cárcel y que iban a salir en unos días, así que me vestí bella para que algún poli se fije en mí y me ayude a sacarlo  ya que tenemos que viajar al exterior.
El gustoso me preguntó  quien era mi amigo y me llevó afuera de la cárcel para que esperara. Al salir de la cárcel, no podía creer que pudiese pasar como chica y que nadie me reconociera.
De pronto mi amiga (claro como hombre) salió de la cárcel, y nos fuimos con el poli a dar un paseo. En el departamento de SOFI, ella se vistió como una chica, se mostró ante el poli. Y se besaron. Yo me quedé loca. SOFI en verdad era muy linda como tal.  Se quedaron con el Poli y yo me retire a otra habitación. Más tarde llamé a mis padres para que me pasaran a buscar.  SOFI me prestó ropa varonil y de esa manera llegue a casa…

CONTINUARA…


Fuente: relatoscortos.com

Por casualidad se descubren los grandes placeres

Como casi siempre sucede, es por casualidad que se descubren los grandes placeres. El bichito de la lujuria hacía rato que me picaba. Esto vale a decir que, sin penetración, no me negaba a esos deliciosos jueguitos que me ayudaron mucho en mi vida sexual adulta. Mis padres no me dejaban salir mucho, pero como mi casa tenía un ventanal enorme que daba a la calle, no me era para nada difícil escaparme cuando todos en la familia se habían entregado al sueño. Por ese entonces mi “noviecito” se llamaba Gustavo, un rubio insulso pero que respetaba mis juegos y los disfrutaba como yo. La noche en cuestión era jueves, y a la medianoche Gustavo me esperaba, como siempre, en la esquina de mi casa. Yo salté a través de la ventana y me uní a él. Hacía frío, era julio. Caminamos rápidamente hasta el parque, donde teníamos un rinconcito oscuro y oculto todo para nosotros. Llegamos y comenzamos a besarnos apasionadamente, yo contra un árbol y él encima de mí. Mi rubio abrió el cierre de la gruesa campera que yo llevaba y se quedó sin aliento: esa noche no tenía nada debajo. Él me miró con los ojos celestes muy abiertos y yo le sonreí. Le pregunté “te gustan?” y el pobre no atinó a responderme. Yo tomé su cabeza y la llevé hasta mis pechos. Él comenzó a lamer con desesperación, separándose cada tanto para mirarme. Seguimos besándonos y yo sentía el bulto de Gustavo refregándose contra mi concha, creciendo y latiendo. No aguanté más y le metí la mano por dentro del pantalón. Los dos nos vestíamos con pantalones deportivos esas noches, para facilitarnos la tarea. Mi mano lo acarició por sobre la ropa interior y, para su sorpresa, también sobre la piel. Era la primera vez que lo hacía y me encantó. Tomé su pija enorme con la mano y empecé a masturbarlo. Sentía mi conchita latir, caliente, chorreando ganas, y tuve que hacer un gran esfuerzo para no pedirle que me la metiera. Acabó muy rápido llenándome de leche la mano. Me limpié con un Kleenex. Generalmente la cosa terminaba ahí, pero esa vez sucedió algo increíble: yo empecé a sentir unas terribles ganas de hacer pis. De pronto la vejiga estaba llenísima, no podía más. Me daba mucha vergüenza decírselo, pero sentía que no llegaría ni siquiera a caminar la cuadra que me separaba de mi casa. Él, sin saber nada, me besaba y me mordía los pezones. Mi excitación crecía junto con las ganas de mear. Le dije “tengo que ir al baño”. Gustavo me dijo “bueno, vamos, te acompaño a tu casa”. “No, no llego a casa, me hago encima!”. Él no me hizo caso y siguió besándome, lamiéndome… hasta que metió su mano en mi rayita. “Acá no te ve nadie, Cel, hacé acá”, me dijo. Yo no sabía que decirle, pero sentía que en cualquier momento se me escapaba. Por otra parte, una extraña sensación se apoderó de mí. Me di cuenta de que la situación me calentaba tremendamente. “Yo hago, si vos hacés primero…”, le dije. Él entendió el juego. Se bajó los pantalones y pude ver por primera vez esa verga hermosa que ya estaba otra vez enorme. Me paré detrás de él y se la agarré con una mano, mientras con la otra le masajeaba las bolas. Él comenzó a soltar su chorro con fuerza y a gemir, el pis se escurría por mis manos… yo estaba loca de placer, chorreando. Cuando terminó de hacer se dio vuelta y no necesitó decirme qué quería. Me agaché y comencé a comerme esa pija, lamerla, morderla, hasta que le saqué hasta la última gotita de leche. Ahora, las ganas que por un momento había olvidado volvieron con todas las fuerzas. “Ay, me hago, Gus, no aguanto más, me viene, me hago encima…” llegué a decirle. Él rápidamente me bajó los pantalones y la bombacha, todo junto. Ambos nos agachamos y mi chorro salió sin pedir permiso. Él estaba detrás de mí, y mientras yo meaba, me acariciaba la concha. Yo le estaba haciendo pis en la mano. Fue delicioso! Toda mi zona estaba ardiendo y el chorrito tibio me volvía loca. Cuando terminé de hacer, Gustavo me hizo parar contra el árbol, abrió con sus manos los labios de mi vagina y me comió el botoncito hasta hacerme acabar. Fue mi primera lluvia dorada, pero afortunadamente no la última.

Fuente: relatoscortos.com

Queríamos acción pero no a cualquier precio

Hacía unos meses que me había separado y no había tenido salidas en todo este tiempo, ni con amigas ni encuentros con hombres.
Una amiga me convenció para que saliéramos y me invitó a ir a bailar a una disco, y fui.
Tengo treinta y pico, poco para llegar a los cuarenta pero me mantengo muy bien, mucha gimnasia, como sano, me cuido mucho, gracias a eso es que tengo un muy buen cuerpo, 100 de lolas, 55 de cintura, 95 de cola, mido 1.70, rubia, cabello largo, lacio, por la cintura, ojos claros, muchos piensan que soy modelo, pero nada que ver, me gusta cuidar el fisico, y lo hago con gusto.
Para salir con mi amiga nos vestimos con vestidito corto y yo me puse uno bien escotado, casi hasta el ombligo, cosa de que se dieran cuenta de que queria acción. Y mi amiga una morocha hermosa, tambien se vistió parecido, hacíamos un buen duo: una rubia y la otra morocha, pinta de gatos terribles.
Cuando llegamos al boliche nos dimos cuenta que las puertas se nos abrían y nos dejaron pasar sin pagar entrada. Era una noche donde había show de strippers, chicas, chicos y travestis.
Bailé con mi amiga, nos invitaban tragos, y tuvimos propuestas de todo tipo, hasta nos ofrecieron buen billete para hacer una fiestita. Todas las rechazamos. Queríamos acción pero no a cualquier precio. En el show había un morocho que estaba buenísimo: grandote, musculoso y con una poronga terrible, se estaba moviendo delante mío y le digo a mi amiga:”- si me agarra con eso me parte”. Termina el show y mi amiga desaparece, le gustó alguno y se fue. Ahora faltaba yo . Siento que de atrás me toman de la cintura, y me dicen al oído:” – Repetime lo que dijiste mientras hacía mi número!” Era el stripper, el morocho que me había gustado. Me empecé a reir y nos pusimos a conversar. Un divino, unos años más chico que yo, toda la buena onda, bailamos un rato, bebimos y nos fuímos hacia el vip , sillones, luz mucho más tenue, más tranquilo, empezamos a transar. Me dijo que le encantaban mis lolas, y se las di: me las apreto y besó a su antojo. Ya me habia mojado pero no paraba de acariciarlo por todos lados, y metí mi mano en su pantalón. Quise sacar su pedazo pero él me frenó. “-Si querés, atrás hay un cuarto que podemos usar”.Yo estaba tan caliente que aceptaba cualquier propuesta indecente. Me pide que me quede un segundo, me quedo sentadita. En eso me miro y estaba con la mini por la cintura y las lolas afuera del vestido, no me acomode nada ropa y me dice: “- Vení, vamos! ya arregle con un amigo”. Pensé que me iban a enfiestar, me quedé un instante en blanco, y me dije, ya está, voy y que sea lo que Dios quiera  pero no, era que había arreglado para que pasaramos hacia el cuarto que hay detras del boliche. Apenas entramos me quitó el vestido,  decía que quería verme desnuda y me quedé con los tacos nada mas. Me empezó a acariciar y besar por todos lados. Ya estaba toda mojada de sentir como me comía toda, y quería vérselo de cerca así que bajé y me encontré con ese monumento al placer, y era descomunal, grueso, largo, carnoso, bien duro, increíblemente divino. Lo tomé con mis labios y lo quise meter en mi boca y no entraba. Él me tomó la cabeza y empujó hacia él, y así pude. Mi boca llena, y con las manos podía agarrar lo que quedaba fuera. Me dejó jugar un rato hasta que me recostó sobre la cama, me tomó por los tobillos, separó bien mis piernas y despacito, apoyó ese monumento a la perdición y la comenzó a hundir en mí.
Como estaba tan mojada entró sin resistencia, tan dura y firme que cupo hasta el final. Mis alaridos de placer hicieron que me tapara la boca con su ropa y luego siguió dándome con fuerza. Por fin un hombre de verdad, me decía por dentro, y pensaba lo que me había perdido todo este tiempo.
Le pedí que me pusiera en cuatro, que eso me encantaba, y lo hizo. Me dio como a una puta, me sentí así, se lo dije y él me dijo que era muy puta y que eso le gustaba en una mujer.
No se cuantas veces lo hicimos en la noche; me dio de todas formas y posiciones, todo lo que me pedía, lo hice, inclusive tomar su leche, sabroso néctar.

Fuente: relatoscortos.com

El placer hace eco en el lugar dónde nos encontramos

Que silencio…me encuentro sola…, en la cafetería…, como siempre…. Y como siempre, lo tengo todo listo para tu llegada… Te espero… y la espera me inquieta… Mi corazón parece estallar… ¿Cómo hemos llegado a esta situación? No entiendo nada… tu tienes tu vida y… yo la mía. Más los dos llevamos una vida juntos… aunque se podría llamar mejor una aventura… Me gustas, me encantas… y sólo porque sé de ti la mejor parte de tu persona… La que sólo puedo ver… No hay tiempo para conocer más, ni momento, ni lugar… así que, cómo cada noche, aquí te espero… para seguir con esto que no lleva a ningún lado pero que no puedo evitar ó quizá no quiera evitarlo… que más da… Me voy a la cabina de la música…, me pongo los auriculares y escucho canciones que han sido espectadoras de cada rato que hemos pasado juntos… y cierro los ojos y parezco sentirte… y te siento… Y una mano se deja caer sobre mi cuello…y te siento… vaya si te siento…. su suavidad, tu olor…y provocas que, ese músculo acorazonado que yace en mi pecho, bombeé mi sangre con más fuerza… Me quitas lo auriculares y me susurras al oído…“Ya he cerrado…” Hago el amago de darme la vuelta para verte pero te aprietas contra mí y me dices “quédate así…” “No te muevas…” Y la dulzura de tus labios ya asciende lentamente por el camino que se recorre del hombro hasta la mejilla… Y mi piel no es impasible a tal sensación… y cada poro es excitado de sobremanera… El placer hace eco en el lugar dónde nos encontramos… hace eco y se convierte en el protagonista de la noche… Tu placer, mi placer… Mis pechos, ya erizados, buscan la calidez de tus manos… agarro una de ellas y la poso sobre uno de mis pechos aún cubiertos por mi camisa roja… Y tu reacción es la que deseaba… me quitas camisa y sostén…y yo agrado el gesto con un quejido de delicia “¡uuhmmm!” Y la entera desnudez de mis senos queda reflejada en el cristal que tenemos enfrente… Ahí es dónde nuestras miradas se cruzan… y tus ojos se desvían para contemplar la imagen que se origina de mi cuerpo… Esbozo una sonrisa… pero no es de pudor… Tú sabes que no, contigo el pudor no existe… contigo todo es tranquilidad, relajación… contigo no hay vergüenzas ni miedos, no hay lugar para las inseguridades… hay una profunda conexión que, aún, no logro entender… pero existe…conexión que me hace sentir bien, conexión que te hace sentir bien… lo veo en tus ojos, en tu sonrisa, en tu piel…hasta en tus silencios… Y si me hace sentir bien… ¿para qué parar? Y si no lo entiendo… ¿qué más da? Nada más importa que este preciso instante y lo que nos mueve, a cada uno, a que se produzca… Y deslizas la periferia de tus dedos por el final de mi espalda, subes uno de ellos por la columna vertebral y lo bajas hasta llegar al hueco donde se separan mis nalgas… Y subes y bajas y me quedo envuelta por la ternura que muestras al hacerlo… Agarras mis caderas fuertemente con tus manos, una de ellas se desvía hacia mi sexo comprobando la humedad del mismo a través del pantalón… todo ello sin dejar de mirarnos a los ojos, a través del cristal… Y yo también compruebo la dureza de tu sexo… y su humedad… “Quiero sentirte dentro de mí, así…, ya…” -le digo- “Y yo quiero estar dentro de ti, así… ya… Todo el día he estado deseando que llegara este momento para estar dentro de ti….”- me responde- Me baja el pantalón, me ladea el tanga y hunde sus dedos en mi sexo…una y otra vez… Esta preparado para lo que está a punto de acontecer… Y… ya… despojados de nuestras ropas y, en la misma circunstancia, colmado queda el interior de mi sexo de todo el endurecimiento de su miembro. Ese primer contacto hace que arda hasta mi alma… y, es que es su sexo el que la hace arder… Esa unión de ambas partes se convierte en fuego, volcán… y de la frotación de esa unión se desprende el único sonido del lugar que es acompañado del coro de nuestros gemidos… Un coro que tiene una única letra a seguir, la letra de la exaltación, de la fogosidad… Y su mano toca la tecla del “instrumento” que hace que una mujer llegue al éxtasis del placer, al clímax… Mi reacción es agarrar sus manos contra mis pechos y decirle: “Más rápido, más fuerte…” Sus movimientos se aceleran por segundos…giro mi cabeza pues mi lengua busca con vehemencia su lengua… y la encuentra… y se enredan para formar parte de esta pasión… Me inclina… se inclina…su pecho…mi espalda…sudor…calor… Sus manos buscan mis hombros que le dejan paso a través de mis axilas y, aferrándose con fervor a ellos, sus movimientos comienzan a ser bruscos, y su boca examina mi cuello…, y sus dientes muerden mi piel…, y sus uñas se clavan para hacerme temblar de goce… No puedo contener tal excitación y como animal en celo doy media vuelta y lo empujo contra la pared… Y mis labios se hunden en su cuello y mi lengua lo recorre hasta llegar al lóbulo de su oreja…dónde me detengo un momento para dedicarle el sonido de mi respiración… y bajo hasta su hombro con el contorno de mi lengua para que se deleite con el sabor que de él se desprende, sabor a hombre ya convertido en animal… Y la razón, pues, ya no existe… Se sienta sobre nuestras ropas despojadas en el suelo… Ya estoy encima de él, cara a cara, pecho con pecho, piel con piel… Me siento llena, repleta de él… y, abrazados y con ayuda de sus manos, comenzamos a movernos de nuevo… mientras nos besamos, mientras nos miramos, mientras sudamos, mientras…. “aaahhh,uuummm” Retumba el sonido de mi placer en todo el local… “Quieto, no te muevas…”-le digo para degustarlo más- En mis ojos se adivina la satisfacción que ha recorrido todo mi cuerpo… Y me muevo un poco más…, y la satisfacción se alarga… Y, él, con su mirada pícara me dice… “Me encanta que disfrutes… y verlo en tus ojos…y sentirlo en tu piel… en tu interior…” Pero esto no puede acabar… no sin antes bañar su sexo en la saliva de mi boca… y lo sumerjo hasta tocar fondo… y lo empapo con mi lengua, de arriba hacia abajo… sintiendo toda su dureza… Y sus suspiros, sus quejidos… son la inspiración que hace que mis movimientos sean cada vez más rápidos y, mi mano, ya no es capaz de controlar la furia de su miembro que estalla entre mis dedos… Y yo no puedo evitar una sonrisa de satisfacción… al ver el placer que se refleja en su cara… Me limpio en mi cuerpo, me atrae hacia él y con mi cara entre sus manos, me mira… parece querer decirme algo pero…calla y me besa…, y me abraza… Y el silencio hace eco… silencio que despertará otro día con el sonido del placer…

Fuente: relatoscortos.com

Este queso está bueno pero el de anoche estaba mejor

Hacía tiempo que no visitaba a mi familia del pueblo. Llegué sobre las tres de la tarde, fui directo a casa de mis tíos, allí encontré a mi tía Julia y a su marido.
- Hijo que alegría pasa, que enseguida te hago algo de comer.
- Gracias, tía , la verdad es que cualquier cosa me servirá
- Has elegido mal día, anuncian nieve y ya sabes que cuando nieva aquí nos quedamos incomunicados
- Tranquila, sólo quería hacerles una visita y vuelvo a casa. ¿Dónde está Raúl?
Raúl era mi primo, tenía 5 años más que yo y cuando éramos chicos pasabamos los veranos juntos. Él fue quien me enseñó a hacerme pajas. Tenía una buena pija en aquel entonces.
- ¿Donde va a estar? con el ganado en el monte, lleva ya 6 días, hoy creo que dormirá en la cabaña cerca del molino, está preparando quesos. Nos llamó ayer con el celular.
- ¿Tiene celular Raúl?
- Claro, ¿ qué pensabas que sólo en la capital tienen celular?, dijo mi tío Santiago.
- Perdón , tío, no  sabía, me parece muy bien, así siempre puede estar en contacto con ustedes.
- La verdad que sí- dijo tía Julia.
Después de comer, pregunté.
- ¿La cabaña del molino es la que está cerca del río, verdad?
- Sí, esa es, ¿pensas ir a verlo?
- Sí, me queda de paso y haré un alto para saludarlo.
- Tené cuidado hijo, va a nevar y cuanto antes salgas del valle mejor
- Tranquila tía
Pasé un rato más con mis tíos y me dispuse a salir. Recorrí con mi auto el valle que de chico había sido mi lugar de vacaciones y llegué al puente del molino. Allí me desvié hacia la cabaña que estaba a unos 5 kilómetros. Tenía ganas de ver a Raúl.
Eran cerca de las 6 de tarde y vi humo que salía de la chimenea de la cabaña, seguro que Raúl estaba preparando todo para hacer esos quesos de oveja tan ricos que él sabía hacer.
Al oír el ruido del motor, Raúl salió porque los perros empezaron a ladrar.
-Pero si es mi primo el de la capi, ¿qué tal estás, perdido?
Baje del coche, nos abrazamos y le dije:
- No, vine a verlos y tus padres me dijeron que estabas aquí, y como ya me iba y quise saludarte
- Gracias primo, pasá un momento y tomá un poco de leche fresca.
- Pero un ratito nada más que me han dicho que va a nevar
- Sí eso parece, pero creo que tardará un poco.
Entré en la cabaña y olía a leche y requesón, el fuego estaba encendido y hacía calor. Había un camastro donde se notaba que había estado Raúl durmiendo un rato. Las sábanas estaban arrugadas y sobre ellas había un trapo húmedo, que indicaba que Raúl se había estado haciendo una paja poco antes de llegar yo. Él lo recogió y se sonrió,
- Ya sabés, algunas necesidades cuando estás solo, pues…
- No pasa nada primito, ¿dónde está esa leche de oveja tan rica a la que me invitabas?
- Raúl me sirvió un vaso, estaba riquísima.
- ¿No has pensado nunca en dejar el valle?
- Sí, muchas veces, pero mi papá ahora no puede salir con las ovejas, y no puedo dejarlos solos
- Bueno, pero al menos saldrás de vez en cuando y conocerás alguna chica con la que desahogarte un poco.
- No creas, voy una vez al mes al pueblo, aunque chicas no hay muchas, pero bueno algún desahogo que otro tengo. Aunque no muchos, el olor que desprendo al estar con el ganado no me lo quito ni con 6 duchas y eso no las atrae
- No olés tan mal, eso seguro que serán ideas tuyas
En eso sonó el teléfono, era mi tía, Raúl estuvo hablando con ella.
- Parece que tendrás que pasar aquí la noche, mi madre dice que la ruta está cortada por la nieve 10 km abajo, en el puerto. La tormenta viene hacia aquí.
- Bueno no pasa nada, si te no te incomoda.
- ¿Qué decís?. Siempre dormíamos juntos ¿No te acordás?
- Sí aunque ya hace muchos años de eso.
- Tranquilo primo, cabemos los dos de sobra. Lo único que espero que mi olor no te moleste llevo varios días sin ducharme. Hasta que no llegue a casa.
- No pasa nada Raúl no soy tan delicado.
- ¿Me ayudás?, estoy acabando estos quesos
- Claro ¿que tengo que hacer?
- Sujetá esto, voy a mezclar el requesón con un poco de leche y enseguida lo colocamos en el molde
Terminamos de hacer los quesos, ya era de noche y la nieve era intensa. En la cabaña hacía calor. Raúl preparó algo de cenar y después sacó un poco de vino que sirvió en los vasos. Tras tomar un poco nos fuimos a la cama. Yo me quedé en ropa interior y con camiseta, mi primo me dijo:
-Podés quitártela, aquí con el hogar y las pieles que tengo ahí vas a pasar calor, yo duermo en calzones, y a veces incluso desnudo
Me quité la camiseta y me quede en boxer.
Mi primo empezó a desnudarse y pude ver su cuerpo velludo, se quedó en calzones que en su tiempo fueron blancos pues ahora parecían más amarillos o parduzcos. Al verlo mi pene empezó a reaccionar y se puso morcillón. Él la vio crecer y dijo:
-  Parece que se has despertado tu herramienta
- Bueno,  creo que el vino tiene algo que ver
- Ja, ja, ja, primo, eso y lo que estabas mirando ¿son mis calzones o lo de dentro?
- La verdad, Raúl las dos cosas. Esos calzones me calientan mucho.
- ¿Qué te gustan los calzones sucios?
- Si, en ellos seguro que hay miles de olores tuyos que me gustaría conocer. Seguro que en ellos encuentro restos de sudor, de orina, de tu leche y hasta de cagadas
- Sí, llevo varios días fuera de casa. ¿Quieres olerlos?
- Me muero por olerlos
Raúl se los quitó y me los dio, entonces pude ver su verga casi erecta llena de pelos y esos huevazos enormes que tenía. Tomé los calzones y me los acerqué a la nariz, absorbí aquellos olores que desprendían y mi pija se puso a cien.
- ¿Puedo oler otra cosa?- dije
- Soy todo tuyo
Acerqué mi nariz a sus huevos que desprendían un olor fuerte, una mezcla de sudor, orín, lefa, era fuerte y penetrante.
- ¿Quiero comerte entero Raúl?
- Soy todo tuyo primo, hacé lo que quieras
- Acostate.
Raúl se tumbo en la cama, yo me quite el boxer, mi pija estaba húmeda y a mil. Empecé por besarlo en la boca. Nuestras lenguas empezaron a jugar, quería saborear ese cuerpo entero, su olor me atraía como nadie me había atraído nunca. Mi lengua empezó a lamer los lóbulos de sus orejas, la comisura de sus labios, levanté uno de sus brazos, aspiré el olor de su axila y mi lengua lamió sus pelos y mi primo cerraba los ojos de placer. Lamí su cuello y su barbilla sin afeitar y fui a la otra axila, repetí el ritual.
Mi primo me agarró y me besó de nuevo en la boca mientras me susurraba: – Me estás matando primo, seguí por favor.
Baje a sus pezones peludos, los besé, los lamí y los chupé, se pusieron duros como una piedra, seguí lamiendo su tórax y llegué al ombligo. En su pelambrera había restos de leche de las pajas que él se había hecho y que se había mal limpiado. Mi primo se retorcía, ya casi estaba en su verga pero quise oler antes sus huevos y lamerlos y entonces mi primo acabó desenfrenadamente sobre mi cara.
- Lo siento- me dijo- no pude controlarlo. Me estas volviendo loco.
- Tranquilo, Raúl esto recién empieza, seguro que tenés más.
- Sí, mucha más, está no se baja rápido, la conozco bien
- Sigamos, hoy vas a disfrutar de lo lindo.
- Eso creo
Me disponía a limpiar su glande cuando descubrí un rico requesón que cubría esa cabeza, lo mezcle con su semen y lo metí en mi boca. Me acerqué a él lo besé y le pasé con mi lengua la mezcla, él la saboreó y sonrió.
- Este queso tiene un sabor genial
- Sí, es queso de macho,  mezcla de leche y requesón de una semana, sin aditivos
Entonces, Raúl se fijó en mi tranca y me dijo
-Está no es la que yo conocía!
- Ni la tuya Raúl!
-Quiero probarla ¿puedo?
- Te advierto que está a punto caramelo
- No me importa
Mi primo agarró mi pedazo y empezó a lamer los huevos, luego subía hacia arriba, mi capullo estaba superhúmedo, se lo metió en la boca y succionó y entonces acabé como nunca, él la tragó entera y me besó. Mi leche fue compartida por los dos.
- Rica leche, primo
- Gracias aunque tu queso para mi gusto estaba mejor, ese sabor a rancio me encantó.
Fumemos un cigarrillo y luego continuamos, todavía teníamos ganas de más acción.
Y así hicimos, yo quería lamerle el culo y que él me la metiera.
- ¿Raúl, me cogerías?
- ¿Estás seguro?
- Sí, pero antes quiero probar yo algo más tuyo.
- ¿El qué?
- Quiero lamer tu culo.
- Primo, está sucio
- Por eso, Raúl, por eso.
Mi primo se arrodillo sobre la cama y abrió su culo, era peludo, y se notaban algunos pequeños restos, mi lengua empezó a actuar. Fui haciendo círculos lamiendo todos sus pelos hasta llegar al agujero donde metí mi lengua, tenia un sabor fuerte que me excitaba. Raúl por su parte gemía de placer.
- Primo, quiero primero lamer tu culo, y darte el placer que me acabas de dar.
- Es todo tuyo.
Me puse como él y empezó a lamer, metió su lengua y lo lleno de saliva.
-Meté un dedo con saliva
- Si ahora, primo tranquilo
Metió un dedo y luego dos. Mi culo se abrió y me dijo:
- Date la vuelta, poné tus piernas sobre mis hombros.
Hice lo que me dijo y él empezó a meter la punta de su pija. Un gesto de dolor se asomó a mi cara
- ¿Querés que pare?
- Para nada, metela toda
Mi primo dio una embestida, y entro su pija entera. Yo estaba entre el dolor y el placer y le dije:
- Bombea, Raúl, bombea
Empezó un bombeo suave que poco a poco se fue haciendo mas rápido, yo estaba en un éxtasis de placer. De pronto note como crecía y un líquido caliente llenaba mi culo y a la vez mi pija explotaba como un surtidor saliendo cuatro o cinco chorros que llegaron hasta mi cara. Raúl la sacó poco a poco y los dos hicimos un 69. Después nos abrazamos y dormimos desnudos tapados con las pieles.
A la mañana siguiente vimos que quedaba nieve pero el sol estaba saliendo y el teléfono sonó, mi tía Julia nos comunicaba que ya podía irme que el puerto estaba limpio porque las máquinas quitanieves habían pasado .
Me vestí, desayuné un poco de queso y le dije a mi primo
-Este queso está bueno pero el de anoche estaba mejor.
- Jaja! cuando quieras volvés que de ese siempre se puede hacer, pero hay que tomarlo enseguida.
Nos reímos, nos abrazamos y nos despedimos.

Fuente: relatoscortos.com

La mejor película que recreó mis sentidos

Mi nombre es Leonardo, soy de Argentina y me encontraba veraneando con mi novia Pamela en Córdoba, en Villa Carloz Paz. Una noche habíamos salido a bailar, y habíamos tomado bastante de más (sobretodo yo). Yo tengo 27 años, mido 1,76 y no me puedo quejar por la presencia que tengo. Pero Pamela es un bombón. Es Morocha, tiene 23 años con labios bien carnosos, ojos oscuros con una mirada muy sexy, y sus medidas son 95-64-94. Además tiene mucha sensualidad al caminar y mas al bailar. Ella hasta que me conoció, no había tenido relaciones sexuales, y era bastante conservadora para vestirse. Pero con mi llegada a su vida, creo que su modo de ser paulatinamente fue cambiando al punto de vestirse muy provocativamente, además de haberse convertido en una guerrera en la cama. Esa noche llevaba ella un pantalón blanco muy ajustado, que transparentaba una bombachita tipo cola- less que me vuelven loco de color rosa, y una remera muy ajustada negra y con un escote bastante pronunciado, lo cual la hacía muy apatecible. Yo veía camino del boliche como todo el mundo la miraba y la miraba. Lo cual en vez de enojarme me excitaba aun mas. Una vez estando en boliche bailamos y seguimos tomando. Llegó un momento en el que  no pude mas y me quedé apoyado en la barra, mientras ella bailaba cerca mío. Me senté en una banqueta de esas que hay en todos los boliches, y ella seguía bailando a un metro de distancia de donde estaba yo, por lo que nadie sabía que ella estaba en realidad conmigo. En eso que las luces empezaron a dar mil vueltas en mi cabeza por la borrachera que llevaba, veo que un chico se le acerca. Era mas alto que yo, rubio, y con un buen físico, se notaba que hacía deporte. Le dijo algo al oído y ella le contestó también al oído. Yo no podía escuchar desde donde estaba aquella conversación. Al segundo, Pamela vino a mi lado, y me dijo que el chico le dijo que la había visto bailar sola y que quería bailar con ella. Yo le dije que bailara con él y que le dijera que estaba conmigo y le propuse un juego: que le diga al chico que yo era su hermano y no su novio, a lo que ella asintió debido a que es muy bromista y le gusta mucho hacer bromas de todo tipo. Comenzaron a bailar, primero muy sueltos debido a que la música no daba para otra cosa. Luego pusieron cuarteto que es una música típica de Córdoba con mucho ritmo, pero donde los cuerpos se rozan constantemente. Ví como el chico que se llamaba Hernán, la acercaba cada vez a su bulto, y sentí celos y una gran exitación todo eso junto. Pamela respondía con su baile sensual y lo estaba disfrutando, lo sé, porque la conozco muy bien cuando una situación la va excitando. Luego de un rato de bailar y conversar mucho, Pamela vino hasta donde yo estaba con Hernán de la mano. Eso me pusó realmente caliente, me excitó de sobremanera. Debo reconocer que ambos hacían muy linda pareja y se notaba que se gustaban mucho ya que se comían con la mirada. Le dije a Pame al oído que si quería podía transarlo, que no me molestaba y que no era un engaño debido a que yo lo consentía. Su sorpresa fue grande, pero noté cómo se le iluminaron sus ojos. Pame, lo llevó a la pista nuevamente y luego de dos canciones mas ya estaban besándose apasionadamente lo cual me puso al palo casi a reventar mis pantalones. Ya la borrachera había desaparecido. Estaba totalmente excitado y quería que la cosa pasara a mayores. Estaba decidido a entregar a mi chica (quien nunca había estado con otro hombre) a un desconocido. La quería ver en acción con otro. Y sabía que ella no se iba negar. Fueron a un rincón y los seguí. Realmente se estaban matando el uno contra el otro. El recorría aquella gloriosa cola con su mano y ella tenía sus manos detrás señal de estar haciendo algo parecido. De repente, Pame se dió cuenta que yo también existía y vino hacia mí, nuevamente con Hernán de la mano. Hablé con ella y le dije que vayamos los tres a la cabaña que estábamos alquilando. Hernán asintió. Cuando llegamos, Hernan pasó al baño y ahí pude hablar con Pame que no entendía porqué estábamos ahí pero la idea no le disgustaba. Le dije que yo me quedaba en la antesala del cuarto, donde había una camita simple y que ella duerma con Hernán en la cama principal, que hiciera lo que fuera, que esa era su noche y que yo consentía todo lo que quisiera hacer con su levante. Ella me preguntó si estaba seguro a lo que yo asentí y luego me miró como diciendo “espero no te arrepientas”. Volvió Hernán y yo me hice el dormido en la camita. La cabaña era bastante chica, y yo estaba separado del cuarto sólo por una cortinita, que atravesaba la cabaña y la dividía en dos. Hernán me vió y le dijo a Pame: – tu hermano está destruído- . – Si va a dormir toda la noche, vení dejémoslo descansar-. Le escuché decir a ella. Pasaron al cuarto una vez allí apagaron todas las luces y Pame, prendió unas velas que había de la decoración de la cabaña. Estaban de pié al lado de la cama. Yo los observaba ya que la única luz del lugar venía de esas velitas y toda la cabaña estaba oscura por lo que ellos no podrían verme. Comenzaron nuevamente a besarse parados al frente de la cama, primero despacio y luego como los encontré en el boliche. Busqué mi filmadora y le puse visión infra-roja, no quería perderme detalle de lo que aconteciera en esa pieza. De mas está decir que yo estaba al palo y medio viendo y filmando como se estaban transando a mi novia y le sobaban el culo de la manera en como lo estaban haciendo. Pame en un momento se sacó su remera, Hernán se lanzó en sus tetas y las lamió como si nunca hubiera lamido otras, yo creo que hasta las mordía de la deseperación a lo que Pame comenzó a a dar pequeños gritos de placer. Mientras tanto, Pame no perdió el tiempo y le sacó la remera, y descubiró el trabajado dorso de Hernán que comenzó a lamer y recorrer en los abdominales marcados de aquel muchacho. Hernán se sentó en el borde de la cama, quedando Pamela a espaldas de donde me encontraba, el chico le bajó el cierre del pantalón y luego éste, proporcionándome una vista espectacular de su maravilloso culo solo tapado por la ínfima cola less rosa, que tan bien le quedaba, y que mi cámara estaba inmortalizando. Luego Hernán se paró, arrodilló a Pamela y se quitó los pantalones en la cara de mi novia, dejando un abultadísimo slip azul a centímetros de su boca. Pame refregó su cara contra el slip y luego puso una mano en la cola de Hernán y con la otra comenzó a bajar lentamente el slip azul que no necesitaba para su propósito. Lo bajo y parecía que aquella pija nunca terminaba de aparecer. Era enorme, mucho mas gruesa que la mía y muchísimo mas larga. Nunca había visto una de ese tamaño. Pamela tomó su mano y la levantó mas aún de lo que ya estaba parada y comenzó a lamer los huevos de aquel muchacho que no hacía mas que gemir por lo que estaba recibiendo. Luego lamió desde la base hasta la punta, utilizando su lengua como si estuviera comiendo un helado. La gigantezca cabeza, ya estaba escupiendo gotas de semen, que Pame recogió con su lengua y esto parece que la excitó aún mas metiéndose de un solo paso todo lo que pudo aquella pija desconocida en su boca. Allí arrodillada como estaba le dió una mamada de película, sin saber que yo la estaba haciendo película en ese momento. Yo comencé a masturbarme y no dejaba de registrar todo lo que allí pasaba. El tipo realmente estaba gozando, porque gritaba de placer a lo que mi novia mas se excitaba y se tragaba y escupía la pija a mayor velocidad, cada vez era mas la excitación del lugar que hasta yo sentí que el tipo ya iba a acabar en la boca de mi novia, y quería saber si ella tragaría toda la leche o la dejaría correr en sus tetas. Sorpresa me llevé cuando Hernán gritó: -te acabo puta te acaboooooooo- y Pame tragó todo lo que pudo, dejando escapar algo de leche por su comisura debido a la cantidad y espesor de aquel líquido. Y es mas siguió chupando la pija hasta limpiarla y ponerla dura nuevamente, parece que quería disfurtar aquella noche a tope. Mi cámara y yo agracedidos. Hernán dijo:- ahora vas a gozar como nunca antes-. La hizo agachar el el borde de la cama, él se puso detrás en posición perrito, corrió su bombachita y así sin preámbulo la enterró hasta los huevos en la conchita de mi novia hasta ese momento sólo explorada por mí. Aquella pija era espectacular entrando y saliendo de la concha de mi novia, quien gritaba como desesperada, realmente estaba gozando el momento. Luego que se cansó de cojerla en perrito la subío encima de él (él acostado) y nuevamente corriendo la tanga le incrustó aquella pija que en esa posición se veía realmente imponente. No sé cuántas veces la hizo subir y bajar saltando en aquella pija, Pamela se veía muy excitada como nunca antes la había visto, hasta que explotó el un gran orgasmo en un grito casi bestial que debe haber despertado a mas de un vecino. Hernán a pesar de haber hecho acabar a mi novia siguió arremetiendo ya que él todavía no estaba a punto. Luego paró. Puso a mi novia a su lado, le quitó la tanga y se avalanzó sobre ella en posición del misionero. Y la estaba cojiendo a tope cuando se veía que Hernán nuevamente se estaba excitando, levantó las piernas de Pamela, y le empezó a dar que yo pensé que le iba a desgarrar la concha y creo que así lo hizo, porque los gritos de Pame eran de dolor y de placer hasta que en un grito acabó en la concha ya partida de tanta ida y vuelta de esa terrible pija. Yo ya había acabado dos veces masturbándome. Parece que ambos se durmieron de tanto derroche de energías. Y yo apagué mi cámara. Cuando pensé que la noche había terminado, escucho la vos de Hernán que dice:- Aún me falta un agujero-. Y comenzó a lamer el culo de Pame. Yo pensé que ella se iba a negar ya que rara vez me lo dá a mí porque dice que le duele y aquella pija que era el doble que la mía y ya le había destruído su concha era demasiada amenaza. Pero otra vez me equivoqué. Los lamidos de Hernán convencieron a mi novia de darle su terrible orto, Hernán luego de lamer, tomó el bronceador que estaba en la mesita de luz, y se embadurnó la pija y embadurnó el culo de Pame y la puso de costado, poniéndose él detrás. Volví a encender mi cámara. Allí enfiló su cañón al agujero de mi novia y lo metió lentemente. Pame pegó un grito cuando entró aquella terrible cabeza, y moviá sus brazos como queriendo zafarse, pero Hernán la tomó de la cintura y se la clavó de una hasta los huevos. El grito de Pame fue desgarrador, es que realmente le estaba desgarrando el culo de dolor. El tipo se la dejó unos segundos quieta hasta el fondo y comenzó un mete-saca lento, Pame con el correr de los enviones se notaba que le estaba gustando cada vez mas y mas y mas hasta que comenzaron a culear con todas las fuerzas mete y saca, mete y saca, gritaban, se retorcían de placer hasta que Hernán en un envión clavó la cintura de Pame contra sí con fuerza y gritó llenando de leche el culo de mi novia que estaba ensangrentado de semejante tarea y Pame al mismo tiempo también acabó con su compañero que ya la había llenado por donde la mires. Yo nuevamente había acabado, y apagué mi cámara que ya había registrado la mejor película que recreó mis sentidos desde ese momento hasta hoy.

Fuente: relatoscortos.com

Todo con idea y producción de mi marido

Mi nombre es Cristina y en la actualidad tengo 31 años muy bien conservados, mi aspecto físico es bastante bueno pues tengo un cuerpo que me consta causa atracción en los hombres (y en algunas mujeres), pues siendo bajita (1.53) tengo lo justo de todo (y algo mas de pecho), con unas curvas y cintura muy marcadas y además lo acompaña mi cara que sin ser una preciosidad si es atractiva con dos bonitos ojos azules. Por si esto fuese poco se arreglarme para sacar todo el partido a mi figura y muchas veces se que al verme se les van los ojos detrás cuando paseo por la calle (me encanta). Estoy casada con un buen hombre, que me quiere y me entiende, y lejos de haber bajado nuestras relaciones con el tiempo, hemos encontrado las formulas para que estas vayan a mas. Nuestra evolución fue progresiva y poco a poco fuimos descubriendo que nos gustaba ser un poco exhibicionistas y que además éramos muy morbosos (él mucho mas que yo) por lo que acabamos fantaseando con disfrutar con otras personas, y ahí empezó todo. Cada vez que hacíamos el amor mi marido me decía que quería que yo fuese una señora en publico y su putita en privado, cosa que a mi me excitaba , y fue tanta su insistencia que acabe por decirle una noche que me enseñase a ser como el quería, a lo que me pregunto que si estaba dispuesta a hacer todo lo que el quisiese, y le respondí afirmativamente. Después de acabar de hacer el amor me pregunto que si era cierto, y yo todavía excitada le ratifique el sí. Estuve varios días caliente intentando imaginar que cosas le pasaban por su cabeza, pues sabía (lo conozco) que algo planeaba, hasta que un día me dijo que me iba a rasurar, pues íbamos a ir a una tienda de tatuajes. Me afeitó dejándome un minúsculo triangulo en el pubis, y me indico que junto a ese triangulito, en una zona baja (muy cerca de mis labios inferiores) pondríamos un pequeño corazón rojo y una cinta donde escribiríamos cómeme. Me puse muy cachonda con todo eso, y aunque con algo de reparo (estaba nerviosa, excitada y un poco asustada) fuimos por la tarde al lugar para tatuarme. Llamamos a la puerta, y salió un chico bastante atractivo y un poco raro de apariencia que nos introdujo en una habitación y nos pidió que esperásemos pues estaba terminando con otro cliente. Pude comprobar que mi esposo había elegido el sitio, el lugar del tatuaje y la persona idónea para hacerlo, pues solo de pensar por donde me tendría que toquetear me estaba calentando, cuando me dijo mi marido- el tatuaje te lo tienen que hacer en dos sesiones, hoy y mañana por la tarde a ultima hora, y mañana vendrás sola. En eso entro el muchacho me indico que me tumbase en la camilla dándome una pequeña toalla para cubrirme y me pregunto que si era el mismo tatuaje que le había dicho mi marido, a lo que afirme. Puedo garantizar que estuve intentando no excitarme cada vez que sentía que sus manos se posaban sobre mi sexo para poder trabajar, y que a pesar de ser contactos necesarios y sin ningún animo, no pude evitar el acabar totalmente húmeda e incomoda de pensar que el muchacho seguramente se habría percatado, pero la sesión acabó y quedamos para el día siguiente. Esa noche hicimos el amor como posesos, y mi marido me decía al oído- mañana iras tu sola, y cuando te pregunte el texto le dices cómeme, posiblemente acabes disfrutando de una buena ración de sexo. Le pregunte que si estaba seguro de lo que estaba diciendo, y me respondió que si queríamos ser liberales y vivir cosas fuertes deberíamos de empezar por algo y ese era un plan que le gustaba. Al día siguiente fui y termine mi tatuaje pero no fui capaz de insinuarme, me tape mas que el día anterior con la toalla, y pase mucha vergüenza, por lo que no ocurrió nada, cosa que decepcionó a mi marido, pues esperaba que le contase algo morboso y no pude. Durante unos días cuando pensaba en lo sucedido me arrepentía pues hubiese estado bien, y decidí que la próxima oportunidad la aprovecharía…….y no tardo mucho en llegar. Un sábado por la noche decidimos salir a tomar algo y mi marido me dijo que me arreglaría el, pues tenía ganas de verme sexy ya que quería ponerse cachondo viéndome provocar a alguien, lo que me pareció muy divertido. Cuando acabó de arreglarme me pareció excesivo pues parecía una putita, a lo que él respondió que era así como quería que me comportase esa noche, y mirándome en un espejo le pregunté si estaba seguro de lo que estaba diciéndome, que luego se podía arrepentir y que me daba miedo, a lo que me contesto que era un juego entre nosotros, y que estaba totalmente seguro, pero que no diese ningún dato real ni dijese ni hiciese nada que nos pudiese implicar en un futuro, y a pesar de mis muchos nervios, nos fuimos a un boliche que había en un pueblo algo separado de donde vivimos, y cuando entramos fui la comidilla de los muchos de los que allí había. Eso era normal por la pinta que tenía, pues mi marido me hizo maquillarme mas de lo normal, y me había elegido una ropa de infarto, me puso una minifalda de tablas de color negro con la que prácticamente enseñaba el culo (no me la ponía nunca por lo excesivamente corta que era), y una blusa sintética de color lila que dejaba entrever el canal hasta mas abajo de mis pechos, realzando todo esto con unos altos tacos altísimos. Reconozco que estaba muy caliente y el juego me atraía pero no podía imaginar que mi maridito me propondría separarse de mí para ver como alguien intentaba levantarme , y me incitaba a buscar a alguien que me gustase como amante ocasional, por lo que le pregunte que hasta donde quería llegar, y cual fue mi sorpresa cuando me respondió que hasta verme acabar debajo de alguien. Al escuchar ese comentario al oído sentí que empezaba a humedecerme y después de preguntarle de nuevo si estaba seguro y ver su afirmación le dije que lo intentaría pero sin garantizarle nada, y le pedí que sentase en el fondo del lugar, que yo iría después. Tras un minuto  me puse en la barra para pedir, percatándome de la presencia de un chico de mas edad que la mayoría, sobre 35, y no necesité mas de una mirada y una sonrisa para que se me acercase como un buitre y empezase a hablarme. Podía ver la cara de mi esposo a escasos 5 metros de donde estábamos, y era pura lujuria. Podía notar como me estaba excitando mas de lo habitual, y podía comprobar como cada vez se lanzaba mas el chico, hasta atreverse a apoyar la mano en mi muslo y hacerme unas leves caricias. Al cuarto de hora estábamos sentados y me entregaba a apasionados besos, pero viendo que éramos blanco de muchas miradas y que el chico no se cortaba a la hora de meterme mano, fui al baño haciéndole un gesto a mi marido para que me siguiese. Le dije que debíamos irnos pues no podía controlar la situación y mi esposo me comentó que sería buena idea salir y entrar el y proponerle a nuestro amigo una noche de sexo, a lo que aun con miedo acepte. Reconozco que mientras esperaba en el coche a que saliese mi marido, empezaba a desear que no saliese acompañado, pues tenía miedo de lo que pudiese ocurrir después de esa noche, pero al mismo tiempo quería seguir sintiendo esos labios en mi cuello, y esas manos en mis piernas, y deseaba estar con otro hombre y sentirme plena………… Tras diez eternos minutos salieron los dos, charlando como buenos amigos, y al llegar al coche mi marido me dijo- mira estamos todos de acuerdo y vamos a ir a una casita que tiene en una finca cercana, por favor anda al asiento trasero para que me vaya indicando el camino. Nuestro amigo dijo que podíamos ir los dos detrás pero mi esposo le dijo que mejor no, pues tendríamos después todo el tiempo que deseásemos para jugar……. En aproximadamente 6 o 7 minutos entramos a una finca con una casa que mas parecía un almacén que otra cosa. No tenía muros interiores y era pequeñita pero sí varias camas y una especie de cocina americana bastante limpia. A esas altura yo era un manojo de nervios, y para romper el hielo nuestro amigo abrió un mueble y sacando unos vasos nos pregunto si queríamos tomar algo, a lo que accedí, pues quería tranquilizarme. Sin darme tiempo a tomar casi nada, mi marido se pego a mi por detrás, haciéndome sentir su abultado miembro en mi trasero, y mientras empezaba a acariciarme los pechos me dijo- esta noche vas a disfrutar todo lo que quieras- y mirando a nuestro amigo le dijo- ¿viste que piernas tan bonitas tiene? son muy suaves- y nuestro amigo sin pensarlo dos veces se acerco y empezó a frotarse por delante mientras me estrujaba los senos. Me pareció notar un bulto excesivamente grande entre sus piernas, pero deje de pensar pues a esas alturas solo quería sentir y disfrutar de todas las caricias que me hacían. No recuerdo de que forma, pero si que entre los dos me acariciaron y desnudaron, dejándome solamente los tacos y la tanguita negra que llevaba, y tras unir dos camas me tumbaron boca arriba situándose uno a cada lado y tocándome y besándome por todas partes. Estando ya totalmente desinhibida y deseosa, palpe por encima del pantalón el miembro del chico y pude notar que no era de dimensiones normales……… Después de unos momentos se desnudaron y pude observar que el miembro que me había parecido tan grande no era grande era grandísimo……..y realmente me asuste, pues imagine que podía hacerme daño. Mi marido se encargo de decirme obscenidades al oído ( cosa que me excita sobremanera), y cuando quise reaccionar mi amante estaba situado entre mis piernas, y con dulzura y firmeza me las separo más, tumbándose sobre mí, y situando su pene en mi entrada. Mi marido se puso detrás de mi cabeza y cogiendome las manos, estiró mis brazos como si estuviese atada a la cabecera de la cama y me dijo- míralo  y decile que tenes ganas de sentir como te la mete, dile que queres que te coja….. Un escalofrió me recorrió todo el cuerpo al escuchar esas palabras, note como un flujo ardiente me chorreaba por las ingles y tras pensar en mi seguridad ( su tamaño no era normal) le dije- quiero sentir como me la metes, suavemente, hasta llegar al fondo. Nada mas escucharme el chico empezó a entrar en mi, no tan suave como hubiese querido (lo comprendo por la excitación que debía tener), pero a pesar del grosor no fue tan doloroso como pensaba que sería y tras varias idas y venidas y algunos comentarios de mi marido tuve mi primer orgasmo, estaba en el paraíso….. Mi amigo por la despreocupación al usar preservativo eyaculó dentro, y al retirarse después de varios espasmos le dejó el sitio a mi esposo que sin ningún miramiento, y loco de sexo me penetro diciéndome lo bien que estaba siendo cogida. Podía sentir como me penetraba uno mientras el otro mordisqueaba mis pezones, como me levantaban las piernas y me sometían a penetraciones en las mas variadas posturas, hasta que tras ponerme boca abajo noté que el chico ponía la punta de su monstruo en la entrada del culo, y muy asustada le dije que no, que eso me iba a doler (lo practicaba habitualmente con mi esposo y me dolía y gustaba, pero era un tamaño mas normal), pero sin hacerme ningún caso empezó a puertear, por lo que solté un fuerte grito de dolor…….parecía que me estaba partiendo en dos. Cuando introdujo la cabeza del glande paró, dejando respirar, y dándome tiempo para intentar relajarme, pero a pesar de mis esfuerzos por colaborar, era forzada la entrada de ese instrumento de placer y sin aguantar mucho empezó un leve movimiento de entrada y salida que me dolía como nunca, hasta que sentí que en cada embestida sus testículos me golpeaban, lo que me indico que estaba totalmente dentro de mí. Poco a poco el dolor se fue transformando en placer, y sin ningún miramiento al escuchar mis gemidos de placer me perforo como un poseso, haciendo que tuviese un orgasmo tras otro y gritase como una loca. Cuando me vio rendida del todo, agarrándome por las caderas giró, dejándome boca arriba, y vi como con una expresión de locura y deseo venía mi marido totalmente erecto, dispuesto a ocupar mi agujero natural, y a pesar de decirle que no, empezó a introducirse, haciéndome gritar otra vez de dolor (nunca pensé que una doble penetración fuese tan dolorosa), y de nuevo cambio el dolor por el placer, sintiendo como me llenaban totalmente y me disfrutaban a su entero capricho. No se cuantas veces alcance un orgasmo, ya que uno se juntaba con otro, pero seguro que fueron mas de una docena, y cuando acabaron (los dos lo hicieron dentro) y se relajaron, se separaron de mí, dejando totalmente dolorida e incapaz de hacer nada que no fuese encogerme e intentar taparme con la colcha de una cama. Cuando pude levantarme para vestirme, no podía andar bien entre el dolor y el tembleque que tenía en las piernas, pero haciendo acopio de toda mi fuerza de voluntad me vestí (ellos estaban vestidos esperándome), y nos fuimos, despidiéndonos de nuestro amigo muy cerca de la discoteca. Cuando llegamos a casa, sin apenas cruzar palabra, me duché y comprobé que estaba con la barriga suelta (mas que normal), y que tenía todos mis agujeros doloridos, por lo que a pesar de sus deseos mi maridito se tubo que enfriar. Tras una semana de los hechos empezamos a excitarnos pensando en repetir la experiencia, y desde entonces no hemos parado, pues cada cierto tiempo disfruto de alguna experiencia nueva. Pero lo cierto es que no disfruto solo en la cama, también lo hago mientras mi maridito escoge la ropa, o cuando salimos a comprarla, cuando empezamos a seleccionar un nuevo contacto, cuando entablo las primeras conversaciones telefónicas, los primeros emails,…….en fin toda la parafernalia que acompaña a una noche en la que me transformo de señora respetable en su linda putita …. con el permiso de mi marido.

Fuente: relatoscortos.com

La farmacéutica acalorada estaba de guardia

Aquel día estaba echo polvo y encima a última hora de la tarde recibimos una llamada urgente de Susana, la farmacéutica, diciéndonos que no podía imprimir facturas desde las 5 de la tarde y como tenía guardia toda la noche, necesitaba que le fuesemos a arreglar el problema. Así que como todos estaban de vacaciones menos yo, me tocó a mi por omisión tener que ir a la farmacia a ver qué problema tenía ahora, tomé el portátil y el celular y me puse en camino, al llegar Susana ya estaba despidiendo a su ayudanta y cerraba el negocio con la puerta metálica con su habitual fuerza, para despachar a los clientes a través de la mirilla. Susana medía unos 1.65  piel morena de playa, pelo castaño oscuro y una boca increíble, me abrió la puerta y entramos en el despacho del fondo donde tenía el ordenador, allí empecé a trabajar y ella siguió despachando. Alguien había apagado el sistema a la brava y se habían perdido varios ficheros. Al poco tiempo, para más inri el sistema de aire acondicionado se apagó sin más. Susana seguía despachando a la clientela, al poco vino a la oficina y me dijo que estaba bañada en sudor y que tenía que cambiarse de ropa para no caer desmayada yo le dije que no me importaba y ella se fué detrás de una cortina pensando que quedaba oculta de mi vista, pero el reflejo de un espejo y un haz de luz me permitió observar lo que hacía. Empezó a desabrocharse la bata blanca, debajo llevaba una camiseta empapada de sudor, se la quitó y liberó así sus tetas de aquel sauna, luego se quitó sus pantalones beige y se quedó con una tanguita verde, dudó un poco, la piel morena le brillaba con todo aquel sudor y una aroma de perfume y sudor a mujer llegó hasta mí. Despues de colgar la camiseta y el pantalón para que se secaran, se sacó también la ropa interior; Susana tenía un cuerpo voluptuoso y desnuda parecía más mujer, se agachó para recoger todo del suelo y  pude ver bien  sus muslos y su culo, tenía unas nalgas muy bien desarrolladas, no en vano Susana hacía aerobic tres veces por semana. Se sentó en una silla y empezó a sacarse las medias blancas que aún le obligaban a llevar, abrió sus piernas y pude ver su ingle depilada y la marca blanca en su piel dejada por su bikini, separó sus piernas y mostró su sexo con un poco de pelo cuidadosamente recortado que hasta ahora había estado apretado por su tanga,  giró y mostró de nuevo sus glúteos. Era difícil concentrase en aquella situación, mi pija empezó a dar señales de descontrol. Agarró una toalla y se empezó a secar primero las tetas, luego el  vientre, se frotó vigorosamente las nalgas continuó frotándose las piernas, subiendo y secándose los muslos, cuando llegó a la entrepierna ví como se secaba el sexo por un rato y empezaba a jadear. Un timbre anunció la llegada de un cliente. Rápidamente se puso su bata blanca sin nada debajo y salió diparada , no sin antes sonreir y mirarme dubitativamente por un instante, pero yo seguí tecleando para disimular. Al poco rato volvió y me dijo que lo de la informática no lo entendía mucho, que le parecía un complicado y que quisiera que le diese algunas clases, como no había trabajo nos sentamos juntos y le comenzé a explicar algunas cosas. Susana se había sentado a mi lado y llevaba la bata blanca con algunos botones sin abrochar, mostrando sus muslos morenos, yo seguía vestido con la reglamentaria camisa y corbata, ella me dijo que me pusiese cómodo y que si quería me podía poner la bata blanca del farmacéutico, tomé su palabra ya que estaríamos a 39 grados dentro de aquel cuarto y me levante y fui detrás de la cortina, empecé a desnudarme y me quedé en pelotas, levanté la vista para recoger la bata y pude ver a Susana mirándome el bulto por el espejo y sonriéndome (quería ésto decir que ella sabía que antes la había visto quedarse completamente desnuda?, la duda me invadió y un sudor frío invadió mi frente). Me vestí con la bata prestada, puse cara seria y volví a sentarme junto a ella para seguir y, según parece que en mi ausencia ella se había desabrochado un botón más de abajo y dos de arriba, ya que ahora se podían ver la redondez de sus pechos y lo voluminosos que parecían sin sostenes y sus mulos hasta la mitad. Traté de seguir con el Windows, pero su proximidad y su olor a sudor y perfume hacían difícil seguir. Susana había tenido novio o algo así, le pregunté y me dijo que lo había tenido que dejar por que no tenían sexo y era un poco aburrido en la cama. Intrigado le pregunté por qué decía eso y me contesto que en año y medio saliendo, todavía estaba esperando que le practicara sexo oral porque le daba asco. Me dijo entonces mirándome con sus ojos marrones, que a sus veintiseis años aún no se había comido una pija. Yo me quedé cortado unos instantes sin saber qué decir ni cómo interpretar todo aquello, luego le dije que eso no me parecía normal en nuestros tiempos y que había hecho bien en dejarlo ir. Me preguntó entonces si me parecía atractiva, se levantó de la silla y girándose se levantó la bata por encima de las rodillas mostrándome sus muslos por atrás, no llevaba nada y me llegó el olor de su concha. Se puso frente a mí y me dijo le gustaría saber mi opinión sobre sus pechos. Se desabrochó los botones que faltaban y tiró al suelo la bata; su cuerpo era increíble, se lo dijé así como alabé las formas duras de sus pechos y la belleza y redondez de su estómago, marcado por el agujero de su ombligo. Susana era feucha de cara, pero su cuerpazo compensaba de lejos cualquier otra deficiencia, entoces para mi sorpresa me tomó de una mano y me la puso en uno de sus pechos. Aquello era demasiado, me levanté y empecé a acariciarle aquel pecho luego pasé al otro y con la otra mano la agarré de la cintura y la aproximé hacia mí, mi miembro ya estaba delatando mi interés, ella empezó a desbotonarme la bata blanca y la dejó caer al suelo, me quedé en pelotas. Mi miembro mirando al techo. Ella puso una extraña mirada que nunca antes le había visto y con una gran sonrisa me empujó y me hizo sentar en la silla, se arrodilló frente a mí y empezó a besarme y lamerme la parte interior de los muslos. Hizo que reclinase la silla y empezó a subir con su lengua, muy lentamente hasta que llegó a mis ingles, empezó a besar mi escroto y se lo puso en la boca y con la mano agarró mi pija erecta y comenzó a masturbarme. De pronto se paró y me preguntó: ¿cómo es que a mi ex novio nunca le gustaba que le hiciese ésto? Yo me desperté de mi trance, y le indique con un ademán que siguiese y que lo estaba haciendo muy bien y que su pregunta era irrelevante en aquel momento. Susana introdujo mi glande entre sus labios y empezó a succionarlo como si se tratase de un chupetín, con una mano me manoseaba mis testículos y con la otra me empezó a meter su dedo índice  en el culo. Aquello me propulsó una erección como nunca. Le dije que parase, le pedí que se sentase encima, se levantó con la cara congestionada y llena de sudor, tenía todo el pecho, piernas y muslos empapados, tomé mi miembro y lo dirigí hacia su sexo. Ella se sentó suavemente encima de mí y se la metió lentamente. Le acariciaba sus muslos y no pude evitar subir mis manos hasta agarrarla por sus nalgas, sujetándola por debajo. Empecé a besar y lamer su boca. Nuestras lenguas se encontraron en una sucesión de chupadas a cuál más fuerte, sus pechos saltaban de gozo, busqué uno de sus pezones color cereza oscuro y me lo puse en la boca, chupándolo como nunca había chupado un pezón. Ella empezó a jadear de placer, seguía subiendo y bajando y golpeaba cada vez mis testículos con el característico zchap-zchap frotándolos impunemente con sus nalgas sudadas. Al fin le dije que parase, que estaba a punto de acabar. Ella se bajó, me dijo que no quería que terminara dentro de su vagina. Ambos nos tiramos al suelo enmoquetado de la oficina. Se puso a comerme el glande y se giró mostrándome su culo arqueado, abierta de piernas me puso muy cerca de mi cara su sexo, sus tetas presionaban mi estómago y empezo a manosearme mis testículos de nuevo. Ya tenía mi cara enterrada entre sus piernas erguí la cabeza un poco y le separé los muslos, empecé con la lengua a explorarle sus muslos salados de sudor, seguí hacia arriba y marqué con mi saliva el territorio preciado: su ano y su concha. Mi lengua paseaba de arriba a abajo como si tratase de limpiar su sudor. Sus labios eran una delicia. Separé con las manos sus glúteos y empecé a succionarle el clítoris. Estaba fuera de sí, había logrado tragar mis 15 cm hasta su base en un frenesí de chupadas y como no daba más, hice ademán de retirar mi pija de su boca, pero ella intensificó sus succiones y se quedó con toda mi leche en su boca. Casi pierdo el conocimiento, mientras ella había acabado encima de mi nariz y mi cara. Un olor a sexo invadía la estancia. Se incorporó y empezó a chuparme las tetillas, me metió su lengua en mi boca y ambos saboreamos nuestros fluidos. Pedí una caja de alkaseltzer y me fui sin pagar no sin antes anotar el número de su celular.

Fuente: relatoscortos.com

Perfecto para no aburrirse en un día lluvioso

Uhmm…sabes lo que me gustaria?? Comerte la boca, jugar con tus labios…relamerte, chupar tu lengua y succionarla, morderte…compartir salivas… Los dos en pelotas…Que  llevaras tanguita y comprobar como se va mojando de morbo… Yo solo llevaria un boxer ajustado, marcando bulto, para que vieras como va creciendo mi ereccion mientras disfrutamos el uno del otro… Me separo de ti, te sonrio… Sobre la mesa hay una sabana que tapa cosas. Me miras picaramente, y sonries con tu sonrisa preciosa, luminosa. Deslumbras. Miras hacia abajo y ves como se me sale la pija del slip, es demasiado grande. Tiro de la sabana y descubro la sorpresa. Aceite corporal, crema, un consolador de metal fresquito, otro de color negro, uno doble , y bolas chinas. Perfecto para no aburrirse en un dia lluvioso.. Tomás el aceite y me echas en los pectorales, me lo restriegas con un masaje bajando hasta el boxer, me lo quitas. Ya tengo el miembro a tono solo con verte, durisimo, saliendose el glande rosadito y mojado. Me aceitas la pija a dos manos . Te como la boca mientras lo haces, te bajo el tanguita, fuera!! Te abrazo fuerte, te domino, eres mia por un rato… Te tumbo en la mesa boca arriba y te beso invertido a ti, mientras te froto las tetas fuerte, dandote masaje con el aceite… Juego en tu ombligo, precioso, perfecto. Lo disfruto muchisimo, uuuff.. Te moves por la sensacion de mis manos en tu cuerpo y mi lengua en tu cara. Subo y agarrandote  el culo acerco tus caderas a mi boca. Nos empezamos a devorar en un 69 matador. Tomás mis nalgas y las colocas de tal manera  que mi tranca te quede a la altura apropiada. Comienzas a succionar como una loca y me estremezco de placer, hago un esfuerzo para darte caña. Quiero hacerlo a la vez. Mmmmmm, me gusta tu sabor y tu olor. Me lo como  sin piedad, busco el clitoris y lo estimulo con mi lengua, mientras noto como te tragas mi  poronga. Gemimos, sudamos, disfrutamos a la vez. Meto mi lengua a fondo y te cojo con ella. Decido que quiero matarte de placer y me levanto. Te beso, te beso fuerte. Agarro el consolador de metal y lo relamo delante de vos, sonreís con ojos de gata. Te doy la vuelta y quedas como una perrita con el ojetito para mí. Te sobo la concha mientras escupo en tu culo y lo mojo completamente… Es una delicia verla, como resbala la saliva en tu piel. Te como el agujerito fuerte, metiendo la lengua, perforando, me encanta. Utilizo el juguete, paseandolo por tu entrada trasera, te retorces como implorando que te taladre con el.. Uhmmm, lo voy metiendo, a la vez que dos dedos en tu vagina. Entra todo, estas completamente empapada. Es una delicia. Te empiezo a garchar fuerte por todas partes, retuerzo mis dedos dentro de tu sexo y noto sus paredes suaves. Pellizco con el pulgar el botoncito del clitoris, y muevo el consolador en tu culo. Tus gemidos se vuelven gritos, gritas de placer, me insultas… Veo como te mordes el labio inferior, en un gesto sexy, encantador, y morboso. Me vuelves loco. Estoy dandote placer un buen rato, noto como acabas. Siento los espasmos de tu sexo en mis dedos, como mueves las caderas y como gritas. No te doy tregua, tras la corrida brutal te giro. Te sigo dominando. Sonries, ha sido un orgasmo fabuloso, pero quiero mas para ti. Sigo masturbandote, esta vez el clitoris como un loco, mis dedos resbalan sobre el, hinchadito, sonrojado. Te doy fuerte, como una maquina, sin tregua. Tienes el consolador metido, encajado en el culito… Volves a gemir, acabas otra vez. Estas excitadisima, caliente,  perdida. Sos un espectaculo. Te vas de nuevo, esta vez es mas largo el orgasmo, aumento el ritmo, masturbo, masturbo, masturbo salvajemente. Uuuuf… brutal. Me acerco a tu boca, y me besas con ansia animal. Sonreís y me abrazas. Disfruto mucho. Te pongo de pie y cogemos el consolador de dos pollas. Chupamos cada uno un extremo, mientras que deslizas tu mano hasta mi pija y me la meneas a la vez. Mmmmmm, que morbo verte lamer, me enseñas bien tu lengua. Me encanta. Yo mamo tambien bien, me gusta imaginar que es de verdad y me gusta que me veas hacerlo. Me dejo hacer, me pongo en el suelo, a cuatro patas y tu detras de mi, me abres el culito. Te gusta, depilado, suave. Escupes y echas crema, me empapas bien el ojetito y te lanzas a comerlo mientras me meneas el nabo que queda colgado y durisimo. Te recreas en mi cuerpo mientras gimo y me muevo invitandote a no parar. Disfruto de tu lengua de zorrita en el agujerito. Me lo comes un rato y luego me doy la vuelta. Me besas pasandome crema y saliva, sonrio, y nos sentamos frente a frente. Te metes el consolador doble y me ofreces el otro extremo. Me enculas con el consolador mientras mi pija sigue firme y caliente. Mmmmmm, noto como me penetra hasta el fondo, al igual que a ti. Empezamos a movernos, haciendo la tijera, tan tipica del sexo lesbico, hoy entre nosotros, tio y tia bisexuales. Una locura de polvo. Nos follamos un rato mutuamente, mientras no dejas de sobarme el glande, la polla, los cojones. Uuuuuuuffff… Te da morbo la escena y acabas otra vez… Diosssss… Ahora quiero metertela hasta el fondo!! Te cojo, te pongo contra la pared, de espaldas y me pego a ti, restriego una vez mas mi nabo por tu culito, y lo notas durisimo. Te como los labios y la lengua una vez mas, y la nuca, el cuello. Observo tu gesto, mirandome picara, de espaldas a mi. abres tus nalgas y me ofreces una vez mas tu cuerpo para que lo coja. Eso hago y mi pija te entra que es una maravilla. Gimes al recibirla, me agarro de tus caderas y no pierdo el tiempo. Estoy a punto de explotar, me da un placer enorme tu culo rodeando mi poronga… Me muevo haciendo ochos, para que la notes bien. Contraes los musculos y me atrapas bien  la chota. La saco y la meto completamente. Con cada embestida gritas de morbo y vicio. Me encanta. Quiero besarte, te doy la vuelta.  Sos mia y te como. Te dejas, estas al limite del placer. Me siento en el sofa, y mi nabo esplendoroso se te ofrece. No te resistís, y te lanzas sobre mi. Contenta, caliente, mojada, sudada. Queres que me corra, lo noto por como te moves. Vas loca cabalgando como una amazona en celo. Un espectaculo jugoso y dulce, pecaminoso. Te sobo las tetas , las estrujo, escupo en ellas, las lamo. Meto dedos en tu ojete y alterno los agujeros. Concha, culito, culo, concha. Sin parar. Uuuuuuffff, venis otra vez, corriendote como una loba. Que gustazo, y noto que estallas. Y noto que me queda nada. Te lo digo y salís. Veo lo que pretendes, arrodillada ante mi, tragandotela a dos manos. No duro mucho y acabo en tu boca… Diossss, grito, gimo, me retuerzo… Me salta la leche a borbotones, sale mucha y se te escapa por la comisura de los labios… mmmmmmm. Es puro morbo verte llena de mi leche … Subes hacia mi, y desde arriba dejas caer semen en mi boca, que recibo encantado. La saboreo con tu sabor. Y nos unimos en un beso guarro y apasionado, compartiendo liquidos. Te abrazo fuerte, caes derrotada sobre mi. Derrotada, feliz, cachonda. Te sonrio y me devuelves la sonrisa.

Fuente: cuentosdesexo.com.ar

Una pequeña fuente inspiradora de placer

Hace bastantes años tuve un importante puesto en una empresa y, por tal motivo, una oficina con varias secretarias. Una de ellas, después de un paciente trabajo se convirtió en mi amiga íntima y, por un largo tiempo, mantuvimos una deliciosa relación sexual con muchísimos encuentros a veces en su casa, a veces en la mía y a veces en moteles. Mi amiga era una mujer separada, morena clara, pelo muy negro y largo, tetitas pequeñas, cintura de avispa, culito respingón y de unos 32 años de edad por esa fecha. Muy educadita, toda una dama en el trato diario y una fiera muy competente en la cama. Nuestra intimidad nos llevó a relatarnos mutuamente algunas experiencias sexuales anteriores como una forma de aumentar el placer. Me contó varias cosas y, una de ellas, es la que voy a referir a continuación. Para simplificar la lectura haré la narración en primera persona, tratando de reproducir lo más fielmente posible sus palabras entrecortadas mientras culeábamos ferozmente en un sillón de cuero que tenía en la sala de su casa. Me casé muy joven. Solo tenía 18 años cuando me uní a Ramiro. Era un hombre trabajador y muy activo sexualmente, ¡Ah, aun me mojo al recordar las cogidas que me daba! Lamentablemente era muy celoso. El caso es que vivíamos en una casa modesta adosada a otra modesta casa. El baño de la nuestra era una habitación de regular tamaño que, justamente, quedaba pegada a la casa de nuestra vecina, una señora de edad que vivía sola con un nieto. Cierta vez me pareció escuchar algunos ruidos raros y tuve la impresión de que alguien me observaba mientras me bañaba. Un poco más tarde revisé cuidadosamente esa pared y pude hallar en ella un pequeño orificio. Sentí una profunda molestia al sospechar, casi con certeza, que mi privacidad había sido vulnerada y que mi vecinito disfrutaba de mi cuerpo desnudo. Para asegurarme, un día en que mi vecina estaba sola , la visité y comprobé que ciertamente, el cuarto donde dormía el muchacho quedaba pegado a mi baño y que, bajo el bendito agujero, se observaban, en la pared y en el suelo, algunas manchas brillantes y blanquecinas que no podían ser otra cosa que semen seco. No hallé que hacer. Pensé en decirle a mi marido pero, conociendo su violento carácter, cambié de opinión pues temí que golpeara al chico y nos viéramos todos envueltos en un escándalo y problema mayor de imprevisibles consecuencias. Tampoco me pareció adecuado acusarlo con su abuelita. Y así, mientras cavilaba, me fui dando cuenta de que el problema no era tan grave y que, más aun, me producía un pequeño morbo imaginarme al chico, a un metro de distancia y pajeándose furiosamente en mi honor. Entonces, un día resolví que, si él quería ver, pues vería. Tomé la precaución de bañarme cuando él estuviese en su casa y le monte un pequeño show. Con mucha calma me fui quitando la ropa, dándole la espalda y quedando por algunos momentos solo en corpiño y bombacha. Después de caminar haciendo como que buscaba algo, me quité el sostén y le di unos masajes a mis pechos. Por fin, con mucha calma e fui bajando mi ropa interior para que apreciara en plenitud mi concha peluda, que para esos momentos ya se hallaba totalmente mojada. Finalmente, abrí la ducha y me di un largo, largo, larguísimo baño, jabonándome por todo el cuerpo, especialmente la entrepierna la cual sobaba con firme suavidad mientras abría y cerraba las piernas. Me producía un morbo enorme imaginármelo al otro lado de la pared con sus ojos brillantes, su boca abierta , respirando agitadamente y dándose un tremendo masaje en su falo enhiesto. No pude resistir más y un maravilloso orgasmo recorrió mi cuerpo. Finalmente se me “cayó” el jabón y tuve que agacharme a recogerlo, lo cual me permitió abrir las piernas y apuntar el culo hacia el mirón para qué gozara del exquisito paisaje de mis dos hoyitos. Lentamente me sequé y me vestí. Estaba cansada pero tenía la más absoluta convicción de que había hecho una buena obra y que el mironcito había acabado quizá más de una vez. Esta representación la repetí varias veces más, hasta que me fue pareciendo insuficiente y comencé a sentir la necesidad de ver al chico en vivo y en directo. Imaginaba cuanto me excitaría si pudiera verlo, desnudo frente a mí sobando su pene hasta hacer saltar un chorro de semen que yo recibiría sobre mi cuerpo, temblando de placer. Entonces, empecé a maquinar un plan para concretar mi idea . Como dije al comienzo, esta historia, me la confió mi amiga, con voz entrecortada, ahogada en suspiros mientras estaba sentada encima de mí, agitándose loca de placer, con mi verga metida hasta los huevos mientras mi boca mordía su cuello y mis manos acariciaban y apretaban sus tetas exquisitas. A través del espejo, todos los días, como hoy, me encuentro ante el cristal de mi oficina, un cristal que del lado de afuera es un espejo y en el interior es perfectamente transparente, que me da la oportunidad de admirarte sin que te des cuenta. Todos los días, como hoy, te acercas al espejo y me regalas tu imagen, la imagen de una mujer joven, con un cuerpo lleno de ondulaciones, de magníficas curvas y de carnes perfectamente repartidas, tu cuerpo sano, resistente, duro, sin excedentes de grasa, tan sólo la necesaria para hacerte ver más sensual. Yo contemplo extasiado la exhibición que haces ante mí, dándome la espalda e inclinándote hacia delante, dejando que tu corta falda se deslice, para enseñarme la blancura de tus muslos y la redondez de tus nalgas. Después te vuelves y mirándote al espejo, dejas ante mi vista un par de perfectos globos de carne, de tus senos hermosamente formados, tomando uno en una de tus manos, para acomodarlo en el sostén y después el otro en un movimiento similar. Te sientas en un murete y al hacerlo, me dejas contemplar tus torneadas piernas, haciendo que mi mirada se prolongue hasta el triángulo oscuro de tu sexo, que puedo ver sin ningún obstáculo. Esta exhibición tan sensual de tu cuerpo me ha puesto caliente. Mi verga completamente tiesa me pide que la libere de la prisión de los pantalones y compadeciéndome de ella la saco fuera, para después acariciarla en toda su longitud, descubriendo el glande, estirando el prepucio, empezando a menearla, de arriba abajo, siguiendo un acompasado vaivén, que poco a poco me va llenando de infinitas ansias de acabar, de derramar mi esperma, de disfrutar de un relajador orgasmo, todo esto, mientras sigo contemplando tu regia imagen que sigue mostrándose ante mí, cambiando de posición a cada momento, cada vez más sensual, cada vez más cachonda. Casi puedo adivinar que intuyes que te observo, pues me sonríes y me obsequias con tu boca roja, un beso que vuela por el aire y se posa en la mía. Ahora llevas tu mano derecha a tu entrepierna y acaricias lentamente tu piel hasta llegar a la confluencia, hacia tu sexo, que imagino anhelante, cálido, rezumante de líquidos, de los cuales casi siento el olor, su fragancia, su perfume, y una vez alcanzada la meta, procedes a introducir tus dedos en la vagina, para luego sacarlos y llevarlos donde se encuentra el clítoris, como un pequeño pene que se endereza de gusto al ser acariciado, hasta ponerse duro, como la roca. Continúo sobando mi verga, con un placer que se va acrecentando, respirando en forma entrecortada, apresurando mis movimientos, al sentir que el deleite supremo de la venida llega por fin cubriendo mis manos con la esperma que fluye y fluye, hasta que la fuente de mis testículos se agota, al mismo tiempo en que tú te estremeces violentamente ante la llegada del orgasmo, respirando con desesperación, como si te faltara el aire, liberando tus energías y dejándote invadir por esa paz, por esa laxitud que penetra en tu cuerpo. Todo ha concluido, yo he logrado mi placer y tú, después de satisfacer tu necesidad de exhibirte y tu calentura, te arreglas la ropa y te retiras sonriéndome a través del espejo. Yo te despido, pronunciando las palabras que salen de mis labios todos los días: “Hasta mañana, amor, hasta mañana. Te esperaré. A la misma hora, en el mismo lugar, como lo hemos convenido”.

Fuente: cuentosdesexo.com.ar

Protagonista imprescindible de mis fantasías

La verdad es que nunca pensé que me atrevería a escribir esto. Muchas veces mis fantasías me parecen muy caprichosas y temo que las vean como ridículas y raras.
Estoy en casa solo, pensando en mis deseos y no puedo dejar de pensar en ti, noto como se moja mi pene, tengo que agarrarlo y apretarlo, pero la fantasía continua.
Chupas con lujuria uno de tus dedos que ahora, muy despacio, resbala por tu cuello hasta llegar al pecho. Vas dejando un rastro de saliva en tu piel empiezas a bajar, primero acaricias tu vientre con suavidad y por fin llegas a tu sexo que te espera impaciente. Introduces en él un dedo, luego otro, y otro. Está caliente, palpitante, húmedo y yo ya no lo puedo remediar. Quiero ser tuyo, quiero sentirme dentro de ti… Te estas frotando el clítoris mientras yo estoy tumbado en la cama, sigo moviendo lentamente mi mano a través de mi pene, imaginándote.
Separas los labios con tus propios dedos y tu mirada se vuelve lasciva.
Mira… mira… – me dices, mientras te metes un dedo en la vagina, lo sacas despacio y lo metes otra vez, sabes que eso me pone a cien.
Me fascina verte así, abierta, toda una invitación a entrar en ti y siento un corrientazo en la punta del pene
Te sientas en mi cara y me ordenas que te lo chupe: “saca tu lengua y empieza a chupar”
Empiezo a jugar con mi lengua alrededor de tu vagina. Tengo frente a mi cara tu clítoris mojado y entonces me hundo dentro de tu concha para besar y chupar con fuerza el clítoris, mientras  suspiras de placer.
Abres tus piernas un poco más para que yo pueda lamerte desde el ano hasta tu clítoris en una sola pasada, una y otra vez. Veo como gozas, orgasmo tras orgasmo, me encanta ver como te estremeces. Mi cara esta llena de tu flujo.
Me dices: Si sigues así me correré… para, para que yo también quiero chupártela…
Nos hemos compenetrado siempre bien a la hora de gozarnos. Agarras mi pene y cierras tus labios sobre el glande. Desplazas la piel hacia atrás, con tanta brusquedad que me duele. Pero no quiero cortarte, no quiero interrumpir ese momento en que te la comes toda hasta casi llegar a la garganta.
Con toda intención dejas caer tu saliva que resbala fuera de tu boca. Cabeceas sobre mi pene como si fuera cuestión de vida o muerte y no se si me excita más, la chupada que me estás haciendo o el cuadro de tu cara con los ojos cerrados, la boca forzada para acogerme, el llenarse y vaciarse de tu mejillas al ritmo de las chupadas o el gemido que sale de tu pecho.

Me pones a cuatro patas, te arrodillas separando aún más mis nalgas y acercas la cara a mi culo. En una situación así te pediría que me lamieses todo y que me metieras la lengua en todos sitios…
No puedo más y te pido: Entra…., entra…, haceme el culo…
Mojas un dedo en tu boca y me lo metes por el culo dándome un placer infinito

“Te cogería ahora mismo”- me dices…
Tus pechos se rozan con los míos y tus pezones están tan sensibles que hasta los arrastras por mí y te excitas con el roce. No te basta y con la mano libre te pellizcas uno de ellos, lo retuerces, hasta causarte dolor, hasta dejarlo enrojecido y erecto.

Me tumbas boca arriba y te pones sobre mi, agarras mi pene y lo rozas contra tu clítoris, contra tus labios, continuas así y ves que yo ya no puedo mas, necesito sentir tu vagina, y me haces sufrir, no te la metes, solo le enseñas a mi pene el principio de tu vagina, la metes un poco, muy poco y la sacas, continuas masturbándote con ella, disfrutando de ella, sin preocuparte de mis deseos, de mi necesidad de metértela.
Te digo: “Quiero que me cojas, quiero sentir mi pene erecto y duro en tu concha”
-” Métetela…”, pero tu estas decidida a usarme y disfrutar de mi.
Me muerdes en el hombro. Me muerdes otra vez y hasta me tiras del pelo en tu frenesí. Recorres mi cuello con tus labios y buscas mi oreja. Siento tu respiración agitada y ronca. Separo tus nalgas y en mi mente imagino tu ano abriéndose aún más, me vuelve loco esta imagen
Empiezas a hacer movimientos circulares con la cadera para frotar mi pene contra todas las paredes de tu vagina,  sientes como si la punta girara también contra el fondo de ella. Me lames la mejilla, el cuello y los hombros cada vez mas excitada, aumentas la velocidad de los movimientos mientras tu cuerpo pide mas placer y pronto explotas en una serie de orgasmos mientras clavas tus uñas en mis hombros y en mi pecho.
Y en ese momento regrese a la realidad. Me estaba masturbando.

Fuente: cuentosdesexo.com.ar